Escocia y el Reino Unido marcaron el inicio del centenario de la Primera Guerra Mundial el 4 de agosto de 2014, un conflicto  que tuvo un efecto catastrófico  sobre millones de escoceses, tanto militares como civiles, así como sobre muchas personas de todo el mundo con lazos con Escocia.

La contribución de Escocia a las fuerzas armadas británicas fue considerable; el país envió a la guerra a 690 000 hombres. Se calcula que, de ellos, 74 000 nunca regresaron; perecieron en combate o sucumbieron a diversas enfermedades, mientras que 150 000 más resultaron heridos de gravedad.

El efecto de esta devastadora pérdida de vidas se sintió a todo lo largo y ancho del país, y hoy en día casi todos los pueblos y ciudades de Escocia tienen su propio monumento a los caídos.  

Hasta el 1 de enero de 2019, numerosos eventos y actividades por toda Escocia conmemorarán el sacrificio de aquellos que sufrieron, lucharon y perecieron durante este conflicto, ofreceriendo a todos los ciudadanos y visitantes la oportunidad de aprender más y de reflexionar sobre el trágico legado de la Gran Guerra.