Prepárate para realizar un viaje a través de algunas de las  localidades históricas más bellas de Escocia.

Una y otra vez nos piden que proporcionemos nuestra lista definitiva de las poblaciones más bellas e históricas de Escocia. Es difícil reducirlas a un número selecto cuando se considera que Escocia cuenta con tantos pueblos famosos por su historia, además de un montón de tesoros menos conocidos todavía por descubrir. Es una selección difícil, pero aquí tenéis una  lista práctica de algunas de las poblaciones históricas más bonitas  del país. 

1. Linlithgow

Situada aproximadamente a 19 millas (unos 30 km) de Edimburgo, Linlithgow es lo que se conoce en Escocia como un «Burgo real», un título especial otorgado por el rey David I en 1130 que dotó a la ciudad de ciertos derechos y privilegios. La magnífica estructura del Palacio de Linlithgow, que se alza a orillas de un lago, recuerda su pasado majestuoso, cuando los reyes y reinas de la dinastía Estuardo residieron aquí durante los siglos XV y XVI. El lado sur de la calle principal de Linlithgow, la «High Street», sobrevive intacto en su mayor parte, con algunos edificios que se remontan incluso al siglo XVII y en los que se pueden encontrar tiendas independientes, pubs y cafés. Puedes descubrir más en el nuevo Museo de Linlithgow, que abre sus puertas en la primavera de 2019.

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2. Dunbar

Puede que no sea tan conocida como su vecina más grandiosa, North Berwick, pero esta población costera con su puerto de piedra de arenisca roja natural y los restos de lo que en su día fue el poderoso castillo fortificado de Dunbar merece ser destino de un día de excursión. La calle principal presenta un aspecto agradable y bien conservado, con edificios pintados de colores vivos y una ecléctica variedad de comercios locales, algunos de los cuales llevan abiertos durante varias generaciones. Visita la antigua casa del concejo, a la que se daba el nombre de Tolbooth. Fue también el lugar de nacimiento del naturalista de fama mundial John Muir y ahora alberga el museo John Muir's birth place que celebra su vida y legado. Y da un paseo por Belhaven, una bahía azotada por el viento que cuenta con un singular punto de referencia, un hermoso puente de hierro fundido que las gentes del lugar llaman «el puente a ninguna parte».

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3. Melrose

Melrose es una ciudad impregnada de belleza y leyenda. A poca distancia a pie de su bullicioso mercado medieval, con su emblema de mercado rematado con un unicornio, se yerguen las tranquilas ruinas de Melrose, una de las grandes abadías de los Borders. Construida por los monjes cistercienses en el siglo XII, se cree que un ataúd de plomo desenterrado por arqueólogos en este lugar contiene el corazón embalsamado del rey Robert Bruce. Puedes descubrir mucho más sobre la abadía en el Museo de la Casa del Comendador, que alberga la mayor colección de artefactos medievales en exposición en Gran Bretaña. Cerca de Melrose también se encuentra Abbotsford House, la amada casa del gran novelista romántico Sir Walter Scott, así como los restos del asentamiento romano de Trimontium.

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4. Castle Douglas

Castle Douglas es la base ideal para los visitantes que exploran el sudoeste de Escocia. Es además una localidad designada «Food Town» (ciudad de la gastronomía), y cuenta con alrededor de 50 negocios que sirven y venden deliciosos productos cultivados localmente. Justo al sudoeste de la ciudad se encuentra el Jardín de Threave, gestionado por el National Trust for Scotland, y a poco más de una milla (1,6 km) al oeste está el Castillo de Threave, espectacularmente situado en una isla del río Dee.

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5. Kirkcudbright

Enclavada en la región de las tierras bajas de Dumfries y Galloway, cerca de Castle Douglas y a orillas del río Dee, Kirkcudbright era un antiguo lugar de peregrinación y fue designada burgo real en el siglo XV. Hoy en día, este pueblo de carácter rural se ha convertido en una próspera colonia de artistas congregada alrededor de las ruinas del Castillo de MacLellan. Varios de los coloristas escoceses, como Samuel Peploe y Francis Cadell, pasaron un tiempo trabajando en Kirkcudbright. Visita Broughton House, que fue el hogar del artista impresionista escocés Edward Atkinson Hornel, y es ahora un museo dedicado a su vida y obra. La antigua casa del concejo es ahora un centro artístico, mientras que las recién inauguradas Galerías Kirkcudbright se encuentran en el antiguo Ayuntamiento.

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6. Dunkeld y Birnam

Clasificadas oficialmente como un sóla pueblo, estas dos comunidades de Perthshire, situadas a orillas del río Tay, conservan una atmósfera distintivamente «rural». Cuentan por un lado con una catedral y por otro con los restos del antiguo bosque mencionado en la obra de Shakespeare, Macbeth. Artistas, escritores e incluso la realeza se han sentido atraídos por el rico patrimonio de la ciudad, su belleza natural, la pesca del salmón y las conexiones shakespearianas. Admira las hermosas casas restauradas mientras das un paseo por Cathedral Street y alrededor de The Cross (la plaza del mercado), y cruza el puente sobre el río para encontrar el camino que conduce al roble de Birnam

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7. Elgin

Elgin es uno de los pueblos más pintorescos del norte de Escocia. En el siglo XIV, la realeza escocesa  pasaba aquí el verano para disfrutar de su clima seco y suave (según los estándares escoceses). Hoy sigue siendo un lugar popular entre los visitantes que exploran Moray y que disfrutan vagando por sus calles de estilo victoriano flanqueadas por elegantes casas de piedra gris, explorando una gran variedad de tiendas independientes, y deteniéndose para comer o tomar un café en uno de los acogedores pubs y cafeterías. Entre los aspectos más destacados se encuentran la catedral, conocida localmente como «la linterna del norte», que ofrece impresionantes vistas desde lo alto de su torre, y la antigua librería independiente Yeadons Bookseller and Stationers.

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8. Pittenweem

El encantador pueblo pesquero de Pittenweem tiene que ser uno de los lugares más inalterados de Escocia. Situado en la costa oriental, en East Neuk of Fife, se dice que su nombre deriva de la antigua lengua de los pictos y significa «lugar de las cuevas». A lo largo de los siglos se convirtió en un importante puerto comercial para los buques que transportaban carga desde los Países Bajos, y, por ello, en 1541 James V le concedió la designación de burgo real como reconocimiento. Admira los bellos edificios donde todavía es posible encontrar rastros de la influencia de esta región europea en muchos detalles arquitectónicos en rojo y blanco y en los encantadores hastiales escalonados reminiscentes de Holanda y Bélgica.

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9. Culross

Saliendo de East Neuk en dirección al extremo sudoeste de Fife, llegarás a Culross que quizás reconozcas por la serie Outlander. Una visita a esta ciudad de calles adoquinadas, cuidadosamente mantenida por el National Trust for Scotland, es como viajar en el tiempo. Cuenta con una abadía del siglo XIII, un palacio del siglo XVI, con exterior de color amarillo mostaza y que incluye un floreciente huerto, que fue un lugar de residencia favorito de María Estuardo, reina de Escocia, y una residencia urbana del siglo XVII; todos ellos abiertos al público. Una vez que hayas terminado de explorar, visita el Biscuit Café, en Culross Pottery and Gallery, para disfrutar de deliciosos pasteles y tartas orgánicos y fragantes especialidades de tés.

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10. Arbroath

La declaración de Arbroath es un importante documento en la historia escocesa que declaró el estatus de Escocia como estado soberano independiente. Su nombre deriva de la abadía donde fue redactado en 1320. Las ruinas de piedra arenisca roja de la Abadía de Arbroath, con su distintivo ventanal perfectamente circular, son la atracción principal de la localidad, pero cuenta con muchas más cosas que ver. Da un paseo por el precioso puerto, explora el interior del Museo Georgian Signal Tower y prueba un Arbroath smokie, un suculento abadejo ahumado que es un manjar local.

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11. Dunfermline

La villa de Dunfermline floreció con el reinado de Malcolm III, en el siglo XI, durante el que fue construida su gran abadía románica por encargo de su esposa Santa Margarita. Desde entonces hasta el siglo XV fue la capital de Escocia y un bastión del poder real. Las ruinas de la abadía y los restos del antaño gran palacio todavía causan asombro, mientras que las calles adoquinadas y los antiguos edificios, como Abbot House (actualmente cerrado por reformas), son excelentes para explorar a pie. Dunfermline también es famosa por ser el lugar de nacimiento del magnate estadounidense del acero Andrew Carnegie, que progresó desde sus orígenes humildes hasta convertirse en el hombre más rico del mundo. Puedes visitar la casita donde nació en el Museo del lugar de nacimiento de Andrew Carnegie

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12. Inveraray

Situada a orillas de Loch Fyne, Inveraray es lo que se conoce como una localidad planificada, que fue diseñada y construida por el duque de Argyll en el siglo XVIII. Por esta razón, Inveraray posee una grandeza que la hace única entre las pequeñas poblaciones históricas de Escocia. La calle Front Street y la zona del puerto son particularmente bellas, mientras que la cárcel georgiana de Inveraray es ahora un interesante museo. Otros lugares de interés notables incluyen la iglesia de todos los santos (Old Saints Church), la Torre del Duque, de 38 metros de altura y a la que es posible subir, y la cruz de Inveraray, situada en la zona del puerto, un pilar de piedra tallada profusamente decorado que data del siglo XII o XIII.

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13. Banchory

La pequeña localidad de Banchory, puerta de entrada a Royal Deeside, es un lugar donde suelen detenerse los visitantes que viajan por Aberdeenshire. La zona cuenta con un montón de castillos que explorar y campos de golf únicos donde hacer unos hoyos, pero no te olvides de dejar suficiente tiempo para explorar en profundidad esta encantadora población. Situada en las laderas a ambas orillas del río Dee, cuenta con excelentes restaurantes que sirven platos preparados con los excepcionales productos de la región, mientras que las calles y edificios bellamente conservados se han mantenido prácticamente inalterados desde la época victoriana. También cuenta con uno de los secretos mejor guardados de la región: las espectaculares cataratas de Feugh, donde el salmón regresa cada año para enfrentarse a los rápidos de los ríos Dee y Don. 

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14. Fort William

Fort William, que goza de algunos de los paisajes naturales más bellos del mundo, ofrece acceso a muchos recorridos pintorescos a pie por las Highlands, y es una base excelente para visitar lugares de interés y monumentos históricos como el antiguo Castillo de Inverlochy y el Commando Memorial, o para que los aficionados a Harry Potter, suban a bordo del tren de vapor Jacobite. Además del imponente telón de fondo de Ben Nevis, sus elegantes casas adocadas de la época victoriana y villas con vistas a Loch Linnhe, la ciudad de Fort William cuenta con hoteles históricos, pubs y restaurantes tradicionales, encantadoras iglesias y el Museo de las Highlands Occidentales, repleto de objetos jacobitas y otros tesoros.

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