En la fascinante historia de Escocia, hay pocos aspectos tan llamativos, o sangrientos, como el sistema de clanes. Desde sus antiguos orígenes en las tradiciones celtas, normandas o normando-francesas, los clanes evolucionaron hasta establecer fuertes raíces en las Tierras Altas de Escocia.

Aunque el término "clan" significa "familia" o "hijos " en gaélico, no todos los pertenecientes al mismo clan tenían necesariamente lazos familiares. Los clanes vivían de explotar la tierra y la ganadería era, además de la mayor fuente de riqueza, la principal causa de disputas dentro de un mismo clan. Los jefes de clan más importantes en aquella época eran en parte reyes, en parte protectores y en parte jueces, y ejercían un poder real sobre los territorios que controlaban.

El sistema continuó inalterado hasta la sangrienta batalla de Culloden, en 1746, en la que las tropas del rey Jorge II aplastaron sin piedad la rebelión jacobita.

Para entonces, las mejoras en las comunicaciones y el comercio entre los clanes del norte y los del sur ya estaban conduciendo a la disolución del sistema de clanes, y las tristemente famosas Highland Clearances (desplazamientos forzados de la población de las Tierras Altas) marcó en todos los sentidos la muerte del sistema, al hacer que miles de labradores escoceses emigrasen en busca de una vida mejor. 

Hoy en día, es posible relacionar muchos de los clanes con partes específicas de Escocia. Por ejemplo, los MacLeods de Skye, los MacNeils de Barra o los MacNabs de St Fillan, en Loch Earn. Si tiene usted antepasados y lazos con un clan de Escocia, realizar un viaje a las tierras de su clan constituirá una emotiva e incomparable experiencia.