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Flow Country, Caithness, Highlands

Outdoors

De Inverness a Thurso y Wick en tren

La frontera septentrional de Escocia ha atraído a generaciones de viajeros. Este remoto paisaje, aún en su estado natural, posee una evocadora belleza y un ambiente de serenidad que lo distingue de cualquier otro lugar del mundo moderno.

Sin embargo, el viaje hasta allí en la Línea de Far North, promete tantas aventuras y fascinantes paisajes como el punto de destino. Con el abono ilimitado de viajes Spirit of Scotland Travelpass, llegar a esta misteriosa parte del país nunca ha sido más fácil.

Simplemente relájate en tu asiento y contempla cómo el impresionante paisaje de las Highlands se abre ante tus ojos. Puedes bajar en cualquier parada en ruta para hacer algunos recorridos memorables, y después simplemente volver a subir al tren.

¿Por qué no te tomas más tiempo y alargas tu viaje a tres días? Te esperan todo tipo de experiencias, desde destilerías de whisky y campos de golf a pequeñas poblaciones y románticos castillos.

Visita Amigos de la línea de ferrocarril de Far North para conseguir mapas, horarios y otra información de utilidad.

Transporte

Autobús A pie

Días

3

Millas

160

Ruta

En la línea de ferrocarril de Far North, de Inverness a Thurso y Wick pasando por las Highlands del Norte y a lo largo de la costa de Moray Firth.

Destacado

Dramáticos paisajes de las Highlands, destilerías de whisky, campos de golf, encantadores pueblecitos y románticos castillos.

Áreas recorridas

Las Highlands del Norte

Día 1

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Dingwall e Invergordon

Tan pronto como hayas subido al tren en la estación de Inverness, te encontrarás recorriendo a toda velocidad la orilla sur del estuario de Beauly, la fuente del río Beauly, uno de los magníficos ríos de pesca del salmón que fluyen por un encantador paisaje, parte de la ruta desde Inverness a Invershin.

La primera parada del tren es el encantador pueblo de Beauly donde puedes pasar un día muy agradable. ¿Pero por qué no haces la primera parada un poco más adelante? Bájate en la preciosa ciudad mercado de Dingwall, en la cabeza del estuario de Cromarty, para luego seguir hasta Invergordon, la ciudad de los murales de las Highlands.

Dingwall

Ya desde la época en la que los vikingos llegaron a Escocia, en el año 800 d. C., Dingwall ha sido un lugar de importancia en las Highlands. Su afortunada posición, a la cabeza del estuario de Cromarty, ha contribuido a su prosperidad como resultado del auge del petróleo del Mar del Norte. Sin embargo, a pesar de sus aspectos industriales, Dingwall conserva la apariencia y la atmósfera de una encantadora ciudad mercado, gracias en gran medida a su atractiva calle principal, la High Street, donde se alinean edificios de piedra arenisca roja que albergan una enorme variedad de excelentes cafés y tiendas. Busca el edificio más impresionante de la ciudad, la antigua casa consistorial, que ostenta una torre del 1730, y tómate un tentempié en The Mallard, un pub de color verde ubicado en el andén principal de la estación.

Desde aquí, tienes la opción de seguir tu viaje en la línea de ferrocarril de Kyle hacia Kyle of Lochalsh, la última parada antes de ir a Skye.

Invergordon

Cuando bajes en Invergordon te encontrarás ya dentro de la región de Sutherland, con Caithness más adelante. Esta antigua base naval funciona ahora como puerto para muchos de los numerosos transatlánticos que traen turistas a las Highlands por vía marítima.

Aquí podrás admirar las expresiones artísticas de un colectivo llamado «Invergordon off the Wall» (un juego de palabras que viene a significar «Invergordon en la pared/Invergordon absurdo») y que ha convertido la ciudad en una galería al aire libre. En las paredes de 17 edificios encontrarás enormes bellos murales realizados en vivos colores que ilustran el patrimonio social e industrial de la ciudad.

Tras deambular un poco por la ciudad, ¿por qué no realizas el corto trayecto en autobús, de un poco menos de cinco kilómetros, hasta Alness (o también puedes subir al tren en dirección opuesta hasta la parada anterior) y visitar la destilería de Dalmore donde desde 1839 se lleva elaborando un whisky de malta puro de superior calidad.

Si crees que preferirías saltarte la visita a Dalmore, no te preocupes. Hay otra en Tain, donde se encuentra la destilería de Glenmorangie, y otra en Balbair.

Día 2

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De Tain al Castillo de Dunrobin

Desde aquí la línea de tren comienza a aproximarse a la costa, dirigiéndose a lo largo del estuario de Dornoch hasta Culrain y atravesando el río estuario Kyle de Sutherland antes de volver hacia el interior, cruzando vastas extensiones de onduladas tierras de cultivo. En el último tramo la línea gira de nuevo en dirección este para encontrarse con el Mar del Norte.

Esta parte de la ruta está salpicada con varias estaciones rurales, todas ellas merecedoras de ser exploradas. La primera es Tain, la Villa Real más antigua de Escocia, que está ubicada en la orilla sur del estuario de Dornoch, seguida por Culrain, Rogart, y finalmente, el Castillo de Dunrobin. Aquí, en uno de los más recónditos tramos de la región, te esperan una gran cantidad de atracciones y actividades, desde escandalosos castillos y tonificantes juegos de golf a rutas de senderismo accesibles para todos a través de naturaleza.

Dunrobin Castle, Golspie © Paul Tomkins

Tain

Tan bello como histórico, Tain es quizás más conocido por su campo de golf links de 18 hoyos diseñado por Tom Morris, así como por la destilería Glenmorangie. Aparte de estas atracciones, la espléndida arquitectura del siglo XIX de esta ciudad que incluye Tain Tolbooth (la casa consistorial) y el Royal Hotel, sin olvidarse de la iglesia de St Duthac, hace que sea un verdadero placer explorarla.

Muchas otras cosas te esperan más allá del estuario de Dornoch. Crúzalo para ver la catedral de Dornoch del siglo XII y practica unos hoyos en el campo de torneos de golf Royal Dornoch.

Culrain

Después está Culrain, una pequeña población donde es posible palpar un ritmo de vida más lento. Justo a las afueras de la parte principal del pueblo está la entrada occidental al delicioso bosque de Carbisdale, desde donde pueden apreciarse bellísimas vistas del río estuario de Kyle of Sutherland, así como del estuario de Dornoch.

Si te apetece explorar Sutherland a pie un poco más, Culrain es un buen lugar para empezar. Hay una cómoda ruta para senderistas que cruza el Kyle of Sutherland mediante un puente peatonal hasta Invershin, donde hay servicios de autobús que van hacia o desde Lairg, Bonar Bridge, Ardgay y Tain.

Un poco más allá de Culrain, hacia el oeste, hay otra aldea llamada Hilton. Desde ahí puedes recorrer a pie o en bicicleta senderos forestales hasta Ardgay y la encantadora aldea de Strathcarron.

Rogart

A primera vista puedes verte tentado a pasar de largo el pequeño pero precioso pueblo de Rogart. Pero entonces te perderías la oportunidad de visitar la cercana Reserva Natural Nacional de Loch Fleet y el bosque de Balblair.

Un paraíso para todo tipo de especies indígenas, desde ciervos a martas, y en el que puedes disfrutar de un paseo circular que recorre la costa, inmerso en la fragancia de los pinos escoceses y mientras disfrutas de vistas de las montañas lejanas.

Si buscas algo un poco diferente y te apetece sentirte aislado de todo, ¿por qué no reservas una o dos noches en Sleeperzzz, vagones de tren de primera clase que han sido reconvertidos en un hostal apto para familias?

Es posible encontrar otras muchas tímidas criaturas entre los umbrosos claros y la tierra alfombrada de flores silvestres y bayas del encantador bosque de Balblair. Es también un excelente lugar de recreo que los ciclistas de montaña pueden explorar y que cuenta con dos senderos de ciclismo señalizados con elevados ascensos, descensos vertiginosos y montones de emocionantes curvas y giros.

El castillo de Dunrobin

La estación Dunrobin Castle toma su nombre de la grandiosa residencia de los duques de Sutherland.

Además de ser el aristócrata más rico del país, el 3er duque de Sutherland era un verdadero fanático de los trenes. Fue él quien personalmente financió la extensión de la línea de ferrocarril Far North en dirección oeste hasta Lairg, que entonces constituía el corazón de la lucrativa industria ovina de Sutherland.

El magnífico Castillo de Dunrobin es la mansión de mayor tamaño de las Highlands. Coronada con una multitud de torres y torreones de cuento de hadas, Dunrobin es único en cuanto a que recuerda más a un château francés que a un aristocrático baluarte típico de las Highlands.

Su interior ricamente decorado, sus amplios jardines de diseño formal y sus terrenos que se extienden hasta el mar dejarán a cualquiera que los contemple realmente sin aliento.

Día 3

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De Helmsdale a Wick

Durante la tercera y última fase de nuestro viaje, avanzamos hasta Helmsdale y hasta una parte de las Highlands conocidas como Flow Country, una enorme extensión de pantanos de turba.

Este paisaje, en apariencia carente de presencia humana, de hecho contiene un valioso ecosistema de turba, único en el mundo, y que es guardado celosamente por la Asociación para la Protección de las Aves RSPB.

Detente en Kildonan, centro de la fiebre del oro escocesa del siglo XIX, en la reserva de la RSPB de Forsinard y, si realmente quieres sentirte alejado de todo, en Altnabreac.

Al llegar al empalme de Georgemas tienes dos opciones, ir en dirección norte hacia Thurso, e incluso continuar hasta las islas Orcadas en ferry, o dirigirte a nuestro destino final, Wick.

Flow Country, Caithness, Highlands

Helmsdale

Este antiguo puerto de pesca de arenques, con sus casitas encaladas apiñadas junto a las colinas, es sin duda uno de los lugares más pintorescos de la ruta.

Pero sus preciosas fachadas esconden una triste historia. Las casas se construyeron a principios del siglo XIX para servir de alojamiento a emigrantes provenientes del interior de Escocia que habían sido desalojados a la fuerza de sus tierras, a fin de utilizarlas para el pastoreo durante los desplazamientos forzados conocidos con el nombre de Highland Clearances. La Estatua a los Emigrantes, que mira al mar, es un emotivo monumento conmemorativo de este doloroso periodo de la historia escocesa.

Otras atracciones incluyen el The Timespan Museum and Arts Centre, (Museo y centro de Artes del Periodo de Tiempo) una ventana a la historia de esta localidad y sus alrededores, donde además exponen artistas locales y visitantes.

Y si has metido en la maleta los aparejos de pesca, este es el momento para aventurarte y probar suerte en el río Helmsdale.

Kildonan

La siguiente parada después de Helmsdale, Kildonan es donde puedes probar uno de los más originales pasatiempos de las Highlands: cribar oro. Los dueños de la Finca Suisgill  invitan amablemente a los visitantes a probar suerte buscando entre el sedimento del río Kildoran Burn en Baile-An-O para intentar encontrar una o dos brillantes pepitas de oro.

Los utensilios para cribar oro pueden alquilarse y comprarse en el Centro de Información en Strath Ullie Crafts, en el puerto de Helmsdale.

Imagen (CC)

Forsinard

Haz una parada en el remoto Forsinard para visitar la Reserva Natural de la RSPB Forsinard Flows en verano, cuando esta extensión pantanosa de turba cobra vida con chorlitos dorados, gavilanes rastreros y archibebes, insectos zumbones y plantas llenas de flores.

Incluso puedes realizar una visita guiada por el pantano. Obtén información del Centro de Visitantes situado en la estación.

Thurso

Thurso es la ciudad más septentrional de la costa escocesa y alberga la estación de tren más septentrional. Ubicada en la costa norte de Caithness y con una posición elevada, sus vistas cubren los acantilados de Dunnet Head, la isla de Hoy y, en un día despejado, al menos una de las islas Orcadas.

Normalmente ha sido considerada el umbral a otras áreas, más que un destino en sí misma, pero Thurso tiene mucho que ofrecer a los visitantes curiosos. Como por ejemplo Caithness Horizons, un elegante y moderno museo y centro cultural situado en lo que originalmente fue el Ayuntamiento de Thurso y la biblioteca Carnegie. Las magníficas piedras pictas que se exhiben en él merecen ya ellas solas el precio de la entrada.

Wick

Finalmente llegamos a la bulliciosa ciudad portuaria de Wick. El principal elemento de Wick, que en cierto modo, recuerda a una Aberdeen en miniatura, sigue siendo su industria pesquera. ¡Incluso puede presumir de tener su propio aeropuerto!

Al pasear por sus calles llenas de personalidad, los ornamentados edificios de Wick traen a la memoria una mezcla de influencias y periodos históricos. Podrás sumergirte plenamente en su historia en el Centro del Patrimonio de Wick, en Pultneytown, su ciudad hermana, situada al otro lado del río. Pero eso después de hacer una última visita a otra destilería: Old Pulteney.