El whisky es la bebida nacional de Escocia. Es asimismo el producto más exportado, con las botellas conservadas de forma segura en armarios para bebidas y expuestas con satisfacción en las estanterías de todo el mundo. Las botellas menos usuales se cotizan en miles de libras (y las botellas consideradas una rareza se venden por cientos de miles de libras). El whisky es un negocio redondo, lo que no nos sorprende en absoluto.

El proceso de destilación del whisky se ha ido perfeccionando en Escocia de una generación a otra. Los destiladores toman el agua pura de los arroyos cristalinos de Escocia y la cebada dorada de los campos para transformarla en un preciadísimo licor de alta graduación que a continuación se vierte en barricas de roble que se guardan en almacenes hasta su maduración. La mayoría de los whiskys se deja madurar durante décadas hasta que alcanzan el estado óptimo, es decir, se someten a una prolongada cura de sueño hasta que llega su momento de esplendor.

Escocia cuenta con cinco regiones dedicadas a la producción del whisky, por lo que la variedad de whiskys entre los que elegir es enorme. Cada uno se caracteriza por un sabor y personalidad propios. Algunos son dulces y afrutados, otros más suaves y herbosos, algunos se caracterizan por una nota salada de agua de mar y otros están impregnados por un aroma ahumado a turba; las variedades son incontables. No exageramos cuando decimos que existe el whisky ideal para usted, solo tiene que encontrarlo.