El whisky, la bebida nacional de Escocia y nuestro mayor producto de exportación, se disfruta no solo aquí, sino en todo el mundo. Experimentados destiladores transforman el agua pura de nuestros cristalinos caudales y los granos gruesos y dorados de la cebada de los campos y los transforman en un preciado licor que posteriormente se vierte en barriles de roble donde se deja reposar y envejecer. Este licor no recibe el nombre de «Scotch» hasta que ha envejecido en Escocia al menos tres años. Sin embargo, la mayor parte de los whiskies puros de malta reposan mucho más tiempo antes de que les llegue el momento de salir a la luz a cautivar paladares.

Con más de 100 destilerías en funcionamiento en Escocia repartidas por cinco regiones del whisky, muchas de las cuales ofrecen visitas guiadas, hay una enorme variedad de whiskies para disfrutar de forma responsable y muchísimas oportunidades para aprender su proceso de elaboración. Cada whisky tiene su carácter y aromas distintivos, y sea cual sea su paladar, seguro que encontrará uno de su agrado. ¡Aunque a lo mejor antes tiene que probar unos cuantos para descubrirlo!