Isle of Arran Distillery © Ayrshire & Arran Tourism Team

El whisky es el reflejo más fiel de la esencia de Escocia en un vaso. Se lleva produciendo en nuestro país durante más tiempo del que nadie puede recordar y hasta la actualidad continúa siendo el producto de exportación más popular del país.

Por este motivo, la oportunidad de relajarse con un pequeño chupito de este elixir mundialmente conocido en su país de origen es algo realmente especial.

Afortunadamente, en Escocia hay oportunidades más que suficientes para realizar visitas a lugares relacionados con el whisky y sumergirse por completo en esta legendaria libación. 

Visitas

La mayoría de las destilerías cuentan con centros de visitantes que ofrecen visitas a sus instalaciones. Perciba las imágenes, sonidos e inconfundibles aromas de una destilería escocesa tradicional y adquiera un gusto nuevo por la artesanía, la energía y la paciencia invertidas en cada una de las gotas de este aromático licor de color ámbar.

Grandes maridajes

Apúntese a una compañía de visitas y emprenda un viaje repleto de excursiones guiadas a las cinco regiones productoras de whisky de Escocia, las cuales no solo ofrecen acceso al interior de sus instalaciones y degustaciones exclusivas en históricas destilerías, sino también otros aspectos maravillosos de nuestro país.

Escoja entre visitas que combinan las maltas más delicadas con comida y bebidas extraordinarias, fabulosos campos de golf, románticos castillos y un entorno arrollador.

Degustaciones - Conviértase en un experto en el whisky de malta 

Rattray Whisky

Ya sea en un pub delante de una hoguera crepitante o durante una visita a una destilería, el whisky es uno de los mayores pequeños placeres de la vida. Puede que ya disponga de una consolidada base de conocimientos sobre el whisky o que no haya degustado un chupito de whisky en su vida. No existe ninguna otra experiencia comparable a saborear todos los matices y desvelar los secretos de una malta pura.

Puede encontrar actividades con la degustación de whisky, la preparación de cócteles y maridajes gastronómicos en lugares como destilerías, tiendas de whisky, bares y restaurantes.

Si no tiene la oportunidad de asistir a una degustación profesional, ¿por qué no organiza la suya propia? A continuación le presentamos nuestros consejos estrella:

Antes de comenzar

Asegúrese de tener una copa tipo tulipa (especialmente concebida para beber whisky) limpia y una jarra de agua a temperatura ambiente. A diferencia de los vasos de tubo, una copa tulipa atrapa los aromas en la zona inferior con forma de bulbo del vaso.

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Paso 1. Verter.

Servir el whisky puro o con un poco de agua. No mezclar con agua del grifo ni con otras bebidas, sería un sacrilegio. Para apreciar el aroma y el sabor al máximo, lo ideal es cortar (diluir) una medida de whisky de malta con entre uno y dos tercios como máximo de agua mineral. Deberá ser agua mineral sin gas embotellada. 

Primer plano de un vaso de whisky en la destilería de Strathearn

Paso 2. Observar.

Sostener el vaso sobre un fondo neutro y examinar el color. El whisky escocés presenta un color ligeramente dorado, ámbar u ocre oscuro en función del acabado de la madera de la barrica en la que ha madurado y del tiempo durante el que se le ha dejado envejecer.
  Degustaciones en el Whisky Quaich Bar

Paso 3. Realizar movimientos circulares.

Gire la copa sin miedo sobre su eje vertical de modo que en todo su interior quede una película de whisky. Apreciar las lágrimas que descienden suavemente por el interior del vaso. Cuantas más lágrimas haya y más rápido caigan, más ligera será la malta y el whisky presentará probablemente poco cuerpo o será un whisky joven.

Por el contrario, si las lágrimas tardan en formarse y se deslizan lentamente en las paredes del vaso, o bien si se han formado pocas lágrimas y tienen un aspecto bastante denso, es más probable que esta malta pura tenga más cuerpo o sea mayor. Este es el quid de la cuestión.

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Paso 4. Nariz.

Acercar la nariz a la copa e inspirar de forma breve e intensa dos o tres veces. Repetir este proceso varias veces retirando el vaso cada vez antes de volver a acercárselo a la nariz. Abrir los labios ligeramente mientras se inhala para permitir que el buqué circule.

¿Qué huele? ¿Puede ser que perciba aromas de frutas o de flores, o incluso de algas o de una hoguera? No importa lo inesperadas que sean las imágenes y las esencias que le evoque el whisky, no hay respuestas incorrectas. En cualquier caso, se trata de pasar un rato agradable.

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Paso 5. Degustar.

Tomar uno o dos sorbos. A continuación, volver a cortar cada uno con la mitad de agua mineral sin gas y repetir el proceso. Inspirar y espirar con el whisky en la boca y moverlo alrededor de la lengua. Mientras tanto, intentar recordar los sabores que anteriormente se habían percibido como aromas a través de la nariz.

Antes de tragárselo, pensar en cómo se siente el whisky en la boca. ¿Tiene una textura suave y sedosa, es seco, se percibe meloso o arde en la lengua? Ahora ya le ha sacado el máximo partido de la malta escogida, pruebe otras y encuentre su whisky ideal.

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